Música folklórica, andina, y criolla ¿Qué relación tienen?

Con motivo de la reciente nominación peruana al Festival Internacional de Viña del Mar 2019 en la categoría música folklórica, felicitamos a la cantautora peruana Nicol Pillman, quien representará a nuestro país con el tema «Una misma sangre«.

¿Qué es el Folklore o Folclore?

Folklore se origina de dos palabras de raíz inglesa, Folk que significa “pueblo” y Lore que significa “conocimiento, sabiduría”.

El término “Folklore” fue utilizado por primera vez el 22 de agosto de 1846 por el arqueólogo inglés William John Thom. Por esta razón se conmemora el día mundial del folklore en esta fecha.

«Folklore es la ciencia del pueblo que abarca sus costumbres y tradiciones».

Cada pueblo se diferencia de otro, por sus características propias, vestidos, lenguaje, comidas, música entre otras artes. De esta manera puede entenderse el folklore como el

Conjunto de manifestaciones culturales y artísticas a través de las cuales un pueblo o comunidad se expresa en forma anónima, tradicional y espontánea, satisfaciendo necesidades materiales o inmateriales.

¿Cómo se reconoce el folklore?

La característica del folklore tradicional es que perdura en el tiempo, durante toda la historia de una nación o pueblo, mantiene su esencia y no puede ser encasillado como una moda estacional, ni de gran cantidad de años.

Historia de la música folklórica en el Perú

Probablemente el folklore del Perú es el más variado y rico de sur América.  Esto se debe a que nuestro país se ubica exactamente donde vivieron las más antiguas y ricas culturas originarias de América del sur.  El folklore de Perú consta de tres geografías expresivas: la costeña, la andina y la amazónica.

  • La región costeña consta de toda una influencia criolla, mestiza e indígena.
  • La serrana consta de dos partes: un folklore étnico-autóctono y uno mestizo creado del mestizaje entre pueblos del altiplano y los españoles o demás extranjeros.
  • Finalmente el folklore amazónico es el menos complejo donde se destaca un folklore propio de grupos amazónicos aislados, de muchas etnias andinas que habitaron la amazonia y uno finalmente moderno que nace del mestizaje de migrantes de la costa y la sierra hacia la selva, además del contacto con las demás regiones fronterizas.

La riqueza del folklore costeño se debe al enorme mestizaje etno-cultural con el que cuenta la costa peruana y cuya historia comienza con la llegada de los españoles incluidos esclavos africanos y el encuentro con los habitantes de la costa norte.

El folklore costeño consta esencialmente de lo que ahora se llama «música criolla

¿La música criolla es folklore?

El criollismo comienza a institucionalizarse cuando cobra forma orgánica en los ¨Centros sociales y musicales» que se fundaron a partir de la década del 1930. Son inicialmente clubes o asociaciones donde se pretende conservar la tradición criolla entre sus miembros que se sienten unidos por la admiración a un compositor fallecido y quieren preservar su memoria en forma institucional. El primero de ellos parece ser Carlos A. Saco, fundado poco después de la muerte del compositor en 1935 (Collantes 1977, Sta. Cruz, C. 1977). Luego apareció el de Felipe Pinglo cuando éste fallece y luego siguieron varios más, aunque no siempre a nombre de un compositor criollo.

Sus propósitos iniciales fueron ampliados para incluir los de defender la línea musical criolla ante la constante influencia de las modas foráneas, de recrear un ambiente fraternal y amistoso, donde todos sean conocidos y se diluya la separación entre público y artista, y de rescatar la tradición cultural y musical criolla más temprana en sus diversos aspectos como la comida, la vestimenta, el habla, los bailes y las canciones. (Santa Cruz, C.1977).

Es interesante destacar el hecho que los Centros Sociales y Musicales aparezcan cuando las transformaciones de Lima estaban acabando con las características que tenían los barrios populares a principios del siglo XX, mientras que la práctica musical sufre la acelerada desfolklorización y su creciente comercialización. Estos centros se levantan como invernaderos donde se procura guarecer el frágil “ambiente criollo” de la guardia vieja, en medio de los grandes cambios sociales y culturales de la ciudad. Por otro lado estas instituciones eran un lugar donde contrapesar la profesionalización de los músicos y su separación del interprete de barrio. Es muy significativo al respecto lo manifestado por Don Oscar Avilés en vida: Los centros musicales eran lugares donde los artistas profesionales bajaban a beber de las fuentes de inspiración, donde los compositores de barrio presentaban sus canciones y uno las aprendía y había un constante aprendizaje. (En SUCESO, Lima, 31-10-1982).

Otra forma en la que se instituye el criollismo brota precisamente como iniciativa de los centros sociales y musicales. En la década de 1940 se realiza una campaña promovida por ellos para que el estado peruano reconozca e instituya oficialmente a la vertiente costeña como parte del acervo cultural nacional. El 31 de octubre de 1944 el Ejecutivo dio una resolución suprema creando el día de la canción criolla. Es importante mencionar que la progresiva asimilación de la música criolla a la peruanidad incluye su aceptación y disfrute directo por las esferas gobernantes.

Desfolklorización de la música criolla

En su desenvolvimiento esta tendencia se aleja cada vez más de la etapa llamada la Guardia Vieja donde la desfolklorización de la música criolla llega entonces a ser casi total, sin embargo se va forjando entre sus promotores y admiradores una idealización sobre la “Pureza musical y autenticidad” de la vertiente costeña junto con la elaboración de una imagen mítica de la Lima Antigua y de las jaranas de callejón. Estas percepciones contrastan fuertemente con las difíciles condiciones de vida entre las clases populares de principios de siglo y con el desprecio a sus manifestaciones culturales antes de 1930. La idealización por otra parte impide a sus admiradores reconocer influencias musicales foráneas en el criollismo ya que se llega a creer que la generación de Pinglo es la que otorga características propias nacionales al vals y a la Polca. Los procesos mencionados son estimulados en gran parte por la creciente migración de las zonas rurales hacia las ciudades de la costa que se incrementa notoriamente a fines de los años 1940. Los sectores medios urbanos y la clase dominante de la sociedad peruana tendieron al parecer a buscar su propia versión del criollismo frente a la invasión andina. No podían aceptar que los indios y mestizos ofrecieran su arte y su cultura como símbolos populares de la nacionalidad peruana, a la vez que necesitaban alguna raíz propia algún punto donde apoyarse para legitimizar culturalmente su peruanidad, se refuerza así la imagen de la “Lima Criolla”, la Lima anterior a la Lima Andina, la “Lima señorial”. Se completa esta imagen  con una admiración paternalista hacia la “finísima y pura raza negra”, oponiéndola a la “mezclada y degradada raza india”.

Lo andino tradicional es llamado vernacular, lo criollo popular y lo andino contemporáneo, folklórico.

Ya podían admitir quizá que el pasado prehispánico había sido indio o, mejor, incaico, glorioso y monumental, pero el presente de la nacionalidad popular debía ser criollo y negroide en sus contenidos culturales y artísticos. Lo andino se relega así a un segundo plano, a una suerte de pre-nacionalidad o nacionalidad de segunda categoría, lo cual en el arte popular se traduce como lo “vernacular”. Dentro de esta concepción lo criollo aparece como lo popular, mientras que todo lo andino contemporáneo es lo “Folklórico”.

Estas inquietudes parecen cobrar cuerpo en la difusión radial de nuestros días cuando la gran mayoría de emisoras limeñas denominan como “Nacional” o “Peruana” solo a la música criolla y costeña: “Esta es la voz y sentimiento del Perú popular”, “el clásico estilo de cantar nacional”, ”Los grandes y los consagrados de la expresión popular”, “Lo mejor de nuestra música nacional” anuncian los locutores al empezar estos programas y se escuchan muchos valses, una que otra polca y, al final, una marinera o un tondero. De vez en cuando un género afroperuano, pero nunca un Huayno.

Este fenómeno de promover lo criollo como lo popular nacional se ha hecho particularmente notorio en las celebraciones de fiestas patrias. (Lloréns  1981).

Lo andino tradicional es llamado vernacular, lo criollo popular y lo andino contemporáneo, folklórico.

Se puede mencionar los siguientes procesos que en estas últimas décadas apuntan a la definitiva desfolklorización de esta vertiente y su asimilación e integración de lo costeño, por un lado se van extinguiendo muchas de las mas tradicionales expresiones culturales de la población negra cuyas funciones recreativas e informativas son reemplazadas por los medios modernos de difusión. Al mismo tiempo a partir de 1940 son recreadas las coreografías de algunos bailes afroperuanos como el festejo por los pocos portadores de la tradición negra que aún sobreviven.

¿Es lo mismo hablar de música andina y música folclórica peruana?

En realidad no, como hemos podido analizar de las fuentes bibliográficas, hablar de música folklórica es abarcar todos los géneros y subgéneros de música originaria del Perú, pura en si misma, así como música mestiza con influencia española en la costa y extranjera en la amazonía. Se debe resaltar que siempre se ha tenido influencia musical de otras zonas y culturas, la fusión ha existido desde los inicios.

La música andina es una parte de la música folklórica del Perú, que desde los años 1940, se identifica como folklórica en su variante contemporánea, relegando a la música andina tradicional como «vernacular«. De esta manera es como hoy en día conocemos a la música criolla como música peruana o popular, sin embargo forma parte también de la música folklórica peruana.

Los procesos mencionados son estimulados en gran parte por la creciente migración de las zonas rurales hacia las ciudades de la costa que se incrementa notoriamente a fines de los años 1940.

¿Qué es la música andina?

Música andina se refiere a los géneros originados en los Andes de Sudamérica, abarcando principalmente las áreas de Perú y Bolivia, sierra de Ecuador, noroeste de Argentina, norte de Chile y suroeste de Colombia y Venezuela.

Usualmente se asocia con música típica del altiplano (de aymaras, quechuas y otros), sin embargo, «música andina» englobaría no sólo esta música sino también los restantes estilos y formaciones instrumentales presentes a lo largo y ancho de la geografía andina.

¿Qué es música neoandina?

(Ver el artículo)

Referencias Bibliográficas

LLORÉNS José A. (1983). Música Popular en Lima, Criollos y Andinos. IEP Ediciones. Lima. Edición I.

6 comentarios en “Música folklórica, andina, y criolla ¿Qué relación tienen?”

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