Cantautor, ejecutante y director de música folclore. Es considerado un artista multifacético en el mundo de la música.
Gustavo nos cuenta como mantiene la inspiración y seguir posicionándose en tiempos de pandemia. Lleva 10 años creando música publicitaria para diferentes empresas, marcas, productos e instituciones, también conduce en el programa “Lo mejor de la música andina contemporánea” en Full Tv.
Para Gustavo, el quechua es idioma que transmite un sinfín de emociones y frecuentemente posee palabras especiales para situaciones puntuales que no encontrarías en otras lenguas.

“Tupananchiskama. hasta que nos volvamos a encontrar”

El quechua es un idioma que trasmite un sinfín de emociones y frecuentemente posee palabras especiales para situaciones puntuales que no encontraríamos en otras lenguas. “Tupananchiskama, hasta que nos volvamos a encontrar”, en esta frase no existe el adiós y en el quechua tampoco, pero siempre podremos contemplar la oportunidad de volvernos a ver, en este mundo o en otros. Es importante considerar la cosmovisión del mundo andino, en algún lugar nos volveremos a encontrar.

Y son estas situaciones de fuerza mayor y estado de emergencia, las que nos obligan a paralizar las actividades continuas, intermitentes o por proyectos que hubiéramos estado realizando. “Hasta que nos volvamos a encontrar música andina”, no nos hemos dicho adiós, sólo hemos sido obligados a detenernos, reflexionar y replantear el cómo volvernos a encontrar.

En un pasaje emotivo de la novela “Sangama”, escrita por el peruano  Arturo D. Hernández, menciona como Sangama, el protagonista de la obra, completamente abatido por el fracaso de no haber encontrado el ídolo perdido de los incas a lo cual había dedicado su vida, sube a las alturas donde comienza a tocar una melodía andina triste con su quena para así dejarse caer a los abismos. Su inminente suicidio es detenido por Abel Barcas, su co-protagonista y le recuerda que no se olvide de tocar la fuga, ¡La Fuga Sangama, La Fuga!, Sangama toca la fuga del huaynito y vuelve a la vida.

“Y Sangama la producía en circunstancias en que su alma estaba carente de esperanzas, desolada y triste como la puna, haciendo vibrar el corazón de la selva virgen con el dolor infinito de su desventura”[i]

Qué importante es hacer un paralelo entre la música andina y la vida, la música andina siempre estuvo con nosotros, con nuestros ancestros, indígenas, mestizos y criollos, la música andina resiste a las dificultades, a los problemas, a 300 años de esclavitud y se mantiene en pie siempre vigente y lista para darnos “La Fuga”, ese zapateo alegre que nos vuelve a la vida.

La música andina no nació en la colonia como la música criolla, llamada comúnmente “música peruana”; sino que existió antes de la colonización española y sus influencias musicales, tomó lo mejor de éstas para sí misma, incluyó nuevos instrumentos, se adaptó a las circunstancias y continuó acompañándonos en los cacicazgos, en el romanticismo patriota del siglo XIX, en la recopilación musical de música andina tradicional de Arguedas y hasta el día de hoy está presente en nuestras vidas.

El escritor peruano José Maria Arguedas afirmaba: “El Huayno es como la huella clara y minuciosa que el pueblo mestizo ha ido dejando en el camino de salvación y creación que ha seguido. En el Huayno ha quedado toda la vida, todos los momentos de dolor, de alegría, de terribles luchas y todo los instantes en que fue encontrado la luz y la salida al mundo grande en que podía ser como los mejores.”

¿Por qué podríamos pensar que la coyuntura actual afectaría a la música andina? Si nos ha demostrado su lugar en el Perú hace más de medio siglo. La música andina se adapta, mejora y nos sorprende, es reflejo mismo de todos los peruanos, y hoy por hoy,  no será la excepción.

“Tupananchiskama Música Andina. hasta que nos volvamos a encontrar”

Fuente: Revista SONIEM


[i] Herández Arturo D. (1942) Sangama. Editorial Imprenta Torres Aguirre. Lima

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